Sonntag, 19. Oktober 2008

El cuerpo del tiempo

En las primeras periodizaciones, antes de que nos gobernaran los números, era la vida de un individuo elegido la que daba el cuerpo al tiempo, de manera que su muerte significaba una ruptura total, traumática. El ejemplo que nos es más cercano es el de los reyes: cada uno, mientras viviera, representaba el tiempo para todos sus súbditos. Y era imprescindible que los interregna fueran lo más breves posibles: de ahí que se le diera un cuerpo más al rey, para poder así librar al tiempo del luto debido al fallecido.

Nuestras vidas están marcadas por gente que está y que se va yendo. ¿Cómo no soñar con una historia suma de todos los cuerpos que ya no están? Quizá la única manera de hacer que al menos el recuerdo sea justo...

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